Al sudoeste de Francia se encuentra la ciudad de Pau, capital del departamento de los Pirineos Atlánticos, perteneciente a la región de Aquitania.
Esta pintoresca ciudad es atravesada por el río Gave y se encuentra cercana a ciudades como Lourdes, Bayona y Tarbes.
Su nombre tan particular, deriva del castillo que se encuentra en ella y significa en idioma beranés (lengua romántica) “estaca”, teniendo en cuenta que el castillo al que hacemos referencia posee una empalizada hecha de estacas que representan tanto la fidelidad como la rectitud.
Pau es una ciudad tranquila y muy elegante, que cuenta con una rica historia como lo demuestran algunos de sus monumentos más importantes, siendo por supuesto el Castillo de Pau el más significativos ya que allí nació Enrique IV.
En la actualidad, el interior del castillo alberga el Museo Béarnais y vale la pena conocerlo ya que todo en él es magnífico sobre todo en lo que a su arquitectura se refiere y en especial las cocinas y el comedor de grandes dimensiones que datan del siglo XVI.
La construcción del Castillo de Pau, en lo alto de una colina, llevó casi ocho siglos en ser terminada, razón por la cual pueden verse en él la mezcla de diferentes estilos.
La finalidad de la construcción de esta fortaleza era la de preservar la seguridad e integridad de todo el pueblo que lo rodea, pero el nacimiento de Enrique IV, provocó que éste pasara a la historia por haber sido el sitio donde naciera una de las personalidades más importantes a nivel mundial.
Durante el mandato de Luis Felipe I la fortaleza fue restaurada sobre todo teniendo en cuenta a los fieles religiosos de la época ya sea que se tratase de católicos como de protestantes. Además, el paso de diversas personalidades por el castillo dejó gran cantidad de objetos de alto valor histórico, que hoy forman parte del Museo Nacional, con obras de la Edad Media y también del Renacimiento.
Fuera del castillo que es el monumento preponderante del lugar, la ciudad es un sitio agradable para pasar un fin de semana disfrutando de su tranquilidad y bonitos paisajes, hacer caminatas y degustar algunas de las deliciosas comidas de la culinaria tradicional francesa.
Foto vía: Wikipedia




