Perpignan es una ciudad pequeña de origen catalán muy cerca de la frontera con España, realmente es un lugar encantador lleno de influencias regionales en la arquitectura, la gastronomía y el clima local impresionante, siendo un rincón de Francia que merece mucha más atención de la que tiene en la actualidad ya que si no fuera por los vuelos de RyanAir no tendría casi turistas por la poca publicidad que se le hace.
Si bien hay pocos monumentos memorables para visitar, Perpignan es una ciudad agradable, con una vida animada en sus calles, su apogeo fue en los siglos XIII y XIV, cuando los reyes de Mallorca celebraron su corte aquí, y es a partir de este período que la mayoría de su interés histórico deriva.
Está muy ubicada en la línea de la costa mediterránea en lo que se refiere a su comunicación internacional, por lo que es el mejor lugar para hacer base y así poder explorar el extremo oriental de los Pirineos, y los castillos cátaros de las Corbières.
Desde la plaza de la Loge, rue St-Jean se llega hasta Cathédrale St-Jean en la plaza Gambetta del siglo XIV, su interior es muy interesante por sus retablos catalanes elaborados y el crucifijo de madera torturado, conocido como el Cristo dedi, el cual se encuentra en una capilla lateral el cual proviene de 1400, es de origen renano y fue traído probablemente de vuelta de los Países Bajos por un comerciante.
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