Parque Natural de las Landas de Gascuña

Francia no sólo se caracteriza por su enorme patrimonio cultural, artístico y patrimonial. A pesar de que no sea reconocido por este aspecto, la realidad es que este maravilloso país alberga ambientes naturales verdaderamente destacables entre tantos castillos, museos, galerías, monumentos, fortalezas y monasterios. En el territorio francés se pueden encontrar varios parques naturales, los cuales resultan ideales para todas aquellas personas que disfrutan de los tesoros de la Madre Naturaleza en todo su esplendor. En esta ocasión en especial, describiremos uno de ellos, denominado Parque Natural de las Landas de Gascuña.

Este enclave se localiza en Aquitania, una de las regiones de Francia más atractivas en lo que respecta a belleza natural. El Parque Natural de las Landas de Gascuña dispone de un total de 290 mil kilómetros, en los cuales están comprendidos desde las orillas de Adour hasta la cuenca de Arcachon. Estas impresionantes dimensiones lo convierten hoy en día en el espacio verde más grande de su tipo en todo el continente europeo.

Un dato interesante sobre este parque natural tiene que ver con que su creación y desarrollo se debe a la labor del hombre, ya que su mayor parte se plantó en el siglo XIX con el objetivo principal de hacer frente a las abundantes zonas de arena y pantano que se podían encontrar allí. Actualmente es un sitio asombroso y una visita de carácter obligado en Aquitania; en donde no sólo es posible disfrutar de paisajes incomparables, sino que también se pueden realizar numerosas actividades al aire libre (tales como ciclismo, cabalgatas, senderismo, paseos en canoa, talleres pedagógicos, visitas guiadas y observación de flora y fauna).

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El museo del lavado y planchado

No es una novedad en lo absoluto decir que Francia está repleta de museos de arte maravillosos. De hecho, tan sólo en su ciudad capital se pueden hallar las galerías y pinacotecas de mayor prestigio a nivel mundial. Lo que quizás muchos no sepan es que en este país también es posible encontrar establecimientos de este tipo que se caracterizan por sus curiosas temáticas. A pesar de que estas exposiciones fuera de lo común no tienen demasiada difusión a nivel internacional ni propaganda por parte de las guías de turismos, la realidad es que son rincones sumamente interesantes que merecen la pena una visita. Debido a esto, a continuación describiremos una instalación que acoge una colección insólita: el museo del lavado y el planchado.

Como su denominación lo indica, este establecimiento está especialmente dedicado al lavado y al planchado, actividades que parecen totalmente cotidianas pero que no dejan de ser una forma de arte para muchos individuos. Está situado en Verneuil (Eure), sin dejar de mencionar que alberga una enorme colección de elementos pertenecientes a épocas pasadas, que muestran cómo eran las técnicas que se utilizaban tanto para lavar como para planchar y cómo fueron evolucionando con el correr de los años.

En un recorrido por este establecimiento se pueden descubrir cosas curiosas, como por ejemplo que China fue el primer país en donde aplicaron calor para dejar las telas lisas o cómo era el modo en el que doblaban su ropa los hombres pertenecientes a la Prehistoria. También se puede apreciar maquinarias pertenecientes a todas partes del mundo, sin dejar de mencionar que incorpora nuevos objetos períodicamente. Por último, es importante hacer referencia a que el precio de la entrada para individuales es de 2,50 euros y de 1,70 euros para cada integrante de grandes grupos.

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La comuna de Aiguèze en Francia

Francia es un país repleto de poblaciones encantadoras en las que los turistas pueden pasar momentos sumamente agradables. Una de las comunas de mayor belleza se denomina Aiguèze; la cual está situada en la región de Langeudoc-Rosellón, más concretamente en el departamento de Gard. Se destaca en gran medida por ser el primer pueblo francés de dicho distrito que fue homenajeado con el título de Los Pueblos más Bellos de Francia. Esta es una prueba más que suficiente de que se trata de un destino muy recomendable, por lo que en esta ocasión en particular describiremos sus aspectos más distinguidos.

Se trata básicamente de un pueblo muy pintoresco que está emplazado en la cima de un risco. Gracias a esta ubicación maravillosa, las personas que concurren a este lugar pueden apreciar las vistas más maravillosas, como por ejemplo las que pertenecen a las denominadas Gargantas de Ardèche o a los bonitos viñedos Côtes du Rhône. Todos los componentes de esta comuna están en completa armonía y la convierten en un sitio especial.

Algunos de sus lugares de interés más cautivantes son: la antigua iglesia, el castillo (que fue erigido entre los siglos XI y XII), las calles empedradas, sus privilegiosos restaurantes y los edificios de origen medieval (como por ejemplo el hospital o el viejo molino). Además de esto, no podemos dejar de mencionar que Aiguèze es un sitio ideal para los viajeros que quieren alejarse de la rutina y el bullicio de las grandes ciudades, ya que se trata de una población de tan sólo 200 habitantes.

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La cueva de las esculturas

Hay muchos rincones repartidos por todas partes del mundo que se caracterizan por ser un verdadero misterio en lo que respecta a su origen. Un ejemplo más que válido para dar cuenta de esto es una cautivante cueva perteneciente a Francia, que está repleta de esculturas enigmáticas. Está localizada en Dénezé-sous-Douém, una comuna francesa de la región de Países del Loira. Su nombre oficial es Cave aux Sculptures, y muy poco se sabe sobre su origen. A pesar de esto, a continuación describiremos los principales aspectos de este lugar, el cual se constituye como un atractivo perfecto para los más aventureros.

Según indican los expertos, esta cueva tiene sus orígenes hace varios siglos atrás. Resulta un tanto complicado hablar con detalles del pasado de esta caverna, ya que parece no haber rastros de ella desde el momento en que se desarrolló hasta el año 1956, en el cual fue redescubierta. Cabe destacar que fue abierta al público en 1973, siendo un enclave realmente desconcertante por la abundancia que hay allí de figuras que hasta el día de hoy no tienen autor alguno.

Se trata de un lugar impresionante, ya que todas las paredes de la cueva presentan relieves que forman personajes de cuerpo entero con distintas actitudes y estados de ánimo. Hay ángeles, diablos, reyes, burgueses, nobles, campesinos, bestias, seres grotescos y numerosas personas, tanto vestidas como desnudas. En muchas de las escenas hay fechas grabadas, por lo que se puede saber que fueron realizadas en los siglos XVI, XVII y XVIII, que no se sabe por quién ni por qué.

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La Mansión del Lechero

Nadie puede negar que hay diferentes edificaciones repartidas por todo el mundo que se constituyen como rincones especiales, no sólo por su diseño sino por la historia que esconden en sus muros. Un buen ejemplo de esto es la denominada Mansión del Lechero, una adorable casa perteneciente al territorio francés que no tiene desperdicio. La misma perteneció a un humilde vendedor de leche, llamado Robert Vasseur, quien adquirió la vivienda en el año 1948 y decidió decorarla de una manera muy singular.

La mansión está localizada en Louviers y también dispone de un adorable jardín de pequeñas dimensiones. Cuenta la historia que la cocina de la casa, más precisamente la zona del fregadero, tenía unas manchas que la mujer del lechero no pudo limpiar, por lo que le pidió ayuda a su marido. La solución que encontró Robert fue la de cubrir la pileta con mosaicos y vidrios que fue recolectando en sus caminatas por el pueblo. Como el resultado fue muy bueno, el vendedor de leche se atrevió a hacer lo mismo con toda la casa.

El basurero del pueblo ayudó a Robert a cumplir este objetivo, ya que lo ayudó a juntar trozos de vidrio y vajilla. Con el correr de los años, el pasatiempo de este hombre comenzó a hacerse conocido en el pueblo, por lo que todas las personas (niños, adultos, lugareños, turistas) colaboraron con el lechero brindándole el material necesario para decorar su vivienda: pedazos de vidrio, vajillas, conchas, cristales e incluso estrellas de mar. La solidaridad fue tan grande, que el lechero llegó a construir una galería, una fuente, un estanque, un quiosco oriental y un pequeño molino… todos cubiertos de mosaicos.

Se trata de un sitio diferente y único, con una belleza incomparable. Asimismo, demuestra que la imaginación, la buena voluntad y la cooperación pueden lograr grandes cosas. La Mansión del Lechero está situada a una hora en automóvil de Louviers.

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