Jardín del palacio de Luxemburgo

Seguimos conociendo los atractivos naturales de este pequeño y bellísimo país.
El Jardín de Luxemburgo es una de las encantadoras atracciones y se encuentra en la orilla izquierda del histórico río Sena.

Fuente de inspiración de importantes artistas, los que deslumbrados por estos jardines, decidieron visitarlos regularmente su parques como parte de un estilo de vida bohemio. Uno de los grandes escritores al que se lo veía paseando fue Ernest Hemingway.

Hay que saber que está abierto para todo el mundo así que cualquier visitante de Luxemburgo puede parar en las decenas de Hoteles baratos que hay en París y de ahí, en unos minutos conocer estos jardines, pues además de cercano son de muy fácil acceso ya que se hallan en el Boulevard Saint Michel, a un corto paseo de Notre Dame.

Su principal atractivo turístico es el Palacio de Luxemburgo, construido por María de Médicis, madre de Luis XIII concluyéndose en 1627 con un claro estilo florentino que refleja las raíces italianas de María.

La Revolución Francesa de 1794 frenó el estilo de vida opulento que ostentaba su realeza convirtiendo este palacio en una prisión. Su particular historia no finaliza aquí, ya que en la Segunda Guerra Mundial, el ejército de Hitler y sus nazis lo utilizaban frecuentemente como sede de la Luftwaffe. Hoy en día, funciona como sede del Senado francés.

Quizás por todo esto, el Palacio de Luxemburgo es el lugar preferido para la familia, pues e habitual ver a los niños parisinos jugando y correteando por el patio del palacio, con su lago con barquitas y su teatro de títeres, en tanto, los padres disfrutan del entorno en donde es normal el juego de ajedrez o la petanca. También se dan algunos conciertos de música en su glorieta que pueden apreciarse desde la cafetería. Haya o no concierto, lo mejor es sentarse y disfrutar del paisaje. Y encima, embebidos en el mejor café francés.

El Río Sena lo besa. Ernest Hemingway escribía caminando en su parque. María de Médicis, florentina, madre de Luis XIII construyó el Palacio de Luxemburgo, su gran atracción. La familia francesa lo visita y disfruta de su vista, atracciones y particular café. Seguimos paseando por el Jardín de Luxemburgo en esta, nuestra segunda entrega.

Caminamos hasta el centro del este magnífico parque y nos encontramos con una maravilla: su impresionante fuente, que cuenta nada más ni nada menos que de ocho brazos. Es conocida como “Le Grand Bassin”, la gran cuenca. Es el mejor vigía para observar lo cuidado que está el parque de El Jardín de Luxemburgo con los setos bien cortados y amplias y verdes zonas de césped. Lo adornan más de cien estatuas como por ejemplo la de Santa Genoveva, escultura que fue realizada en homenaje a la heroína del siglo V por Míchel-Louis Víctor. Santa Genoveva se convirtió luego en la patrona de París.

Además de las estatuas, hay fuentes por aquí y por allá, siendo de gran atractivo La Fontaine de Médicis, que fue construida en 1624, y que se inspiró en la Gruta de Buontalenti en la ciudad de Florencia, lugar de nacimiento, como ya dijimos, de la propia María de Médicis, ideóloga y constructora del Palacio de Luxemburgo, que se sitúa en medio del Jardín.

No solo su rica historia de siglos está presente: es normal que artistas contemporáneos expongan sus obras todo el tiempo en sus jardines.

¿Y cómo llegamos al Jardín de Luxemburgo?. Acá, detallamos la manera de encontrarnos con esta belleza.

Se puede tomar la línea B del RER, que vincula los jardines directamente con el Aeropuerto Charles de Gaulle y la Gare du Nord. También podemos tomar el metro. Nos llevan a él las líneas 4 y 10 que sirven a la estación Odeon. En autobús, hay más posibilidades ya que contamos con las líneas 21, 27, 38, 81, 84 y 89, que nos dejan directamente en la entrada principal del parque.

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