Francia

Category - Languedoc-Rosellón

La comuna de Aiguèze en Francia

Francia es un país repleto de poblaciones encantadoras en las que los turistas pueden pasar momentos sumamente agradables. Una de las comunas de mayor belleza se denomina Aiguèze; la cual está situada en la región de Langeudoc-Rosellón, más concretamente en el departamento de Gard. Se destaca en gran medida por ser el primer pueblo francés de dicho distrito que fue homenajeado con el título de Los Pueblos más Bellos de Francia. Esta es una prueba más que suficiente de que se trata de un destino muy recomendable, por lo que en esta ocasión en particular describiremos sus aspectos más distinguidos.

Se trata básicamente de un pueblo muy pintoresco que está emplazado en la cima de un risco. Gracias a esta ubicación maravillosa, las personas que concurren a este lugar pueden apreciar las vistas más maravillosas, como por ejemplo las que pertenecen a las denominadas Gargantas de Ardèche o a los bonitos viñedos Côtes du Rhône. Todos los componentes de esta comuna están en completa armonía y la convierten en un sitio especial.

Algunos de sus lugares de interés más cautivantes son: la antigua iglesia, el castillo (que fue erigido entre los siglos XI y XII), las calles empedradas, sus privilegiosos restaurantes y los edificios de origen medieval (como por ejemplo el hospital o el viejo molino). Además de esto, no podemos dejar de mencionar que Aiguèze es un sitio ideal para los viajeros que quieren alejarse de la rutina y el bullicio de las grandes ciudades, ya que se trata de una población de tan sólo 200 habitantes.

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Prades

Prades es un pueblo de 7000 habitantes rodeado de huertos de durazno en las estribaciones de los Pirineos, proporcionando un campo de base privilegiado para el monte Canigó, este pequeño pueblo se encuentra en las montañas de los Pirineos Orientales, al oeste de Perpiñán.

Esta pequeña localidad se encuentra a la sombra del monte Canigó, que domina esta parte de los Pirineos, si bien su mayor importancia tiene que ver con su entorno natural, y la oportunidad de explorar el campo que atrae a visitantes de esta ciudad, también hay algunos puntos destacados para descubrir en la propia ciudad.

La Iglesia de Saint-Pierre, en la parte antigua de la ciudad es el mayor atractivo de este lugar con un espectacular campanario que datan del siglo, además llaman la atención sus tres niveles superiores están atractivamente adornado con ventanas de arco, el interior de la iglesia también es fascinante, sobre todo por las tallas muy decoradas y decoraciones en torno al altar.

La música juega un papel importante en la ciudad, en donde se celebra en agosto un importante festival con música en catalán que se reproducen por las calles pero que toma como sede su celebración en la Abadía Saint-Michel de Cuxa, todo gracias a Pablo Caxals, un violonchelista bien conocido que estableció aquí para evitar que el régimen español de Franco lo asesinará.

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Ceret

Ceret es una ciudad que se ha desarrollado mucho en los últimos años, sobre todo en lo que se refiere a la cantidad de habitantes, teniendo una gran cantidad de inmigrantes que provienen del norte de Europa, sobre todo ha sido poblada por una importante colonia de Ingleses, holandeses, alemanes y escandinavos, la ciudad comercial de Céret se ha convertido en un imán para la creciente población del norte europeo, por lo que se puede interpretar que algo hermoso tiene para ofrecer, y sin lugar a dudas es así.

Céret representa lo que en el imaginativo se piensa para la típica ciudad del sur de Francia, ya que en lo que se refiere a la arquitectura tiene un casco antiguo muy bonito en el conocido como centro histórico, con largas avenidas llenas de cafés, bares, tiendas y boutiques con mesas y productos que se exponen en las aceras en el verano.

Otro de los atractivos que ofrece esta ciudad es que el sábado por la mañana, el mercado artesanal llena de puestos  las calles del casco antiguo, con maravillosos arreglos de frutas de producción local y hortalizas frescas, aceitunas, quesos, hierbas y especias, embutidos, vinos y mieles, también podemos encontrar los productos de la panadería local que proporcionan los croissants crujientes todas las mañanas, y por supuesto la cultura del café rico.

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Narbonne

Narbonne o Narbona en español es una colorida ciudad francesa ubicada en el departamento de Aude, en la célebre región de Languedoc-Rosellón, al sur del país, exactamente en el sur de la nación gala, este lugar, fue fundado para el año 118 a. C.,  siendo una importante colonia romana, situada exactamente en la vía Domitia, siendo el primer camino del imperio a la Galia, a través del cual se comunicaba Italia y España.

EN el año de 462 Narbona fue ocupada por el reino visigodo de Tolosa, hasta que en el 718 fue ocupado por las colonias musulmanas que provenían desde España hasta que en el 759 paso a manos del reino de los francos de forma definitiva, y enriqueciéndose y caracterizándose por estas raíces mixtas que la hace una población colorida llena de rasgos árabes como españoles en sus calles.

Los atractivos de la ciudad son realmente muy antiguos, en donde se destaca sobre el resto la Catedral de San Justo y San Pastor, la cual fue comenzada a construir en 1272, aunque su construcción finalizó en 1355 con la invasión a la ciudad del temido Príncipe Negro, siendo la tercera catedral más alta de Francia ya que mide más de 40 metros.

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Sète

Situada en la región de Languedoc-Rosellón, distrito de Montpellier, Séte es un bonito poblado costero. Se encuentra atravesado por diversos canales entre el Mar Mediterráneo y la laguna de Thau.

Toda la animación del lugar se desarrolla en torno a la zona peatonal y al canal, conociéndoselo con el nombre de la Pequeña Venecia de Languedoc.

Estas tierras estuvieron habitadas desde finales de  la Edad de Bronce , existiendo en la actualidad vestigios que recién fueron descubiertos en el siglo XX, más precisamente en el año 1973 y se encuentran bajo el agua en el estanque de Thau a una profundidad de aproximadamente unos dos metros.

En el pasado, cuando lugares como Italia y Grecia se encontraban en plena etapa comercial, la montaña de Séte era la referencia utilizada por estas civilizaciones, además de representar un refugio para los navegantes.

Esta colina se mantuvo muy poco poblada hasta fines del siglo XVII, ya que sólo algunos pescadores de villas vecinas llegaban hasta ella en busca de peces que se encontraban en el llamado Estanque de Thau.

Sin embargo, el lugar comenzó a poblarse en el siglo XVIII y pequeñas cabañas fueron construidas con piedra, dándoles el nombre de “barraquettes”.

Entre las tradiciones de la época se destacaba el hecho que los domingos todas las familias subían a las laderas de esa colina y pasaban allí el día.

Pasaron los años y existió un proyecto impulsado por Enrique IV en 1596 para que se construyera allí un puerto, favoreciendo la exportación de todos los productos de la región de Languedoc, pero el proyecto no prosperó en ese momento.

Diversos eventos tienen lugar en Séte como el de Saint Louis, fiesta patronal de Séte que se realiza en el mes de agosto, anterior a ella en julio se hace la Fiesta de los Pescadores, una manifestación popular muy colorida e interesante para asistir.

Otra de las tradiciones del lugar son las Justas que comenzaron a realizarse en 1666. Se trata de combates que es posible ver desde gradas o desde el muelle.

Estas luchas llamadas “justas” reflejan el alma de la ciudad y más que un deporte podríamos decir que es una tradición muy arraigada, donde los participantes que se encuentran en las barcas buscan no caer al agua y para lograrlo cuentan con una lanza de madera que utilizan para empujar y un escudo con el cual se protegen de los adversarios.

En las barcas van diez remeros y en la parte delantera se ubica un oboe y un tambor. Con estos instrumentos se tocan melodías típicas de las “justas”.

Estos torneos tienen lugar durante todo el verano, pero el de mayor importancia es el de St. Louis que se realiza a finales del mes de agosto, donde el vencedor es considerado como una estrella. Los participantes están obligados a respetar las reglas del juego, que son realmente muy estrictas, ya que de lo contrario son descalificados.

En cuanto a la culinaria de Séte tiene como particularidad que se inspira especialmente en la cocina napolitana, los productos que provienen del mar y del estanque.

Entre las especialidades de esta culinaria se encuentran la bullabesa, calamares rellenos, tielle y el macaronade, siendo posible saborear estas otras delicias en los diferentes restaurantes de la ciudad.

También es posible degustar su gastronomía en los bares y restaurantes de la playa, existiendo algunos en la ciudad que brindan también un show durante la cena.

Un paseo en barco es otra estupenda manera de conocer Séte, tanto el corazón de la ciudad como sus muelles o descubrir los fondos marinos de la región, nadar en el mar y en la piscina llamada Raoul Fonquerne.

Un lugar maravilloso y diferente para recorrer en un próximo viaje a Francia.

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