Saint Guilhem le Désert, el encanto de un pueblo medieval

Saint Guilhem le Désert, situado en un hermoso marco natural, en la región de Languedoc-Rosellón es un bello pueblo que fue creciendo y rodeando una abadía que en el año 804 fuera fundada por Saint Guilhem,  con el fin de resguardar allí parte de la Cruz que le fue donada por Carlomagno.

De esa vieja abadía sólo queda hoy una hermosa iglesia construida en el siglo XI, en tanto que parte de las columnas y del claustro de la vieja abadía forman parte hoy del Museo de los Claustros en Nueva York.

Un pueblo tan antiguo como éste conserva aún hoy restos de fortificaciones y de un castillo que data del siglo XII desde el cual puede tenerse una vista magnífica de todo el entorno.

Recorriendo las calles de Saint Guilhem le Désert nos encontraremos con variados objetos del pasado como dinteles góticos, arquerías, ventanas con reminisencias renacentistas y en la Place de la Liberté nos sorprenderá un plátano que cuenta con 150 años y la belleza de una fuente que pertenece al Segundo Imperio.

Todas las casas aquí son medievales o de estilo renacentista formando un conjunto armónico. Todo esto le otorga un encanto especial que sumado al paisaje que lo enmarca con la ribera del río Verdús, lo hace un sitio inolvidable y que ha hecho merecedor a este pintoresco pueblo el haber sido nombrado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

También,  desde la Place de la Liberté es posible llegar hasta los montes de Saint Guillem, pudiendo  hacerse tres recorridos o caminos diferentes como son la ruta del Cirque du Bout du Monde que lleva justo hasta el nacimiento del río Verdus en una caminata de aproximadamente una hora. La otra ruta lleva hasta la Capilla de Notre Dame du Lieu Plaissant, un camino maravilloso por lo bonito y apacible y la tercera ruta es el camino de Les Fenestrettes que es parte del Camino de Santiago.

Este es un poblado encantador ideal para pasar un par de días rodeado de un maravilloso paisaje y una rica historia muy interesante de conocer.

Foto Fuente Sunfrance

Carcassonne

Capital del departamento de Aude, situada en la región Languedoc-Rosellón (Francia), la ciudad amurallada de Carcassonne fue declarada en el año 1997 por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad .

Ubicada a medio camino entre Perpiñán y Toulouse, al sur de Francia, es una antigua ciudad medieval que se asoma en la colina, un verdadero tesoro que el tiempo ha dejado llegar hasta nuestros días con todo el encanto, una ciudad que no puede dejar de visitarse en un viaje a Francia.

Llegando a Carcassonne puede ingresarse libremente a la mayor parte de la ciudad y requieren de entrada la visita a los castillos y las torres.

Para entrar a la ciudad se debe atravesar un puente levadizo que se encuentra sobre un foso que ya se encuentra seco y ver los muros dobles que transformaron en el pasado a Carcassonne en un sitio impenetrable. Puede caminarse por la parte externa de las murallas obteniendo desde aquí una magnífica vista tanto de ésta como de sus alrededores.

Sus calles colmadas de tiendas que venden souvenirs, como castillos en miniatura, hacen las delicias de los turistas existiendo también varias cafeteríasy bares donde disfrutar de algunas de las delicias de la culinaria local.

Saliendo de lo que sería la zona netamente comercial y caminando por sus empedradas calles podremos observar la belleza y el encanto de esta ciudad medieval con sus magníficas casas de piedra con más de dos mil años de historia.

La nueva ciudad de Carcassonne se desarrolló durante el período de Felipe III quien mandó realizar el refuerzo de los muros. Sin embargo, ésta dejó de tener importancia en el plano militar durante los siglos XVII y XVIII y algunos de sus muros se derrumbaron, para ser restaurados recién en el siglo XIX por el gobierno de Francia.

Además de la ciudad antigua y medieval un castillo sorprenderá a los visitantes, así como varios edificios de atractivo arquitectónico, histórico y cultural

El bonito Canal du Midi cruza la ciudad y regala una postal imperdible representada por sus barcos amarrados junto al puente, siendo una posibilidad excelente la de alquilar una embarcación y recorrer la ciudad atravesando el Canal.

Carcassonne, es visitada anualmente por más de tres millones de viajeros por lo cual posee una infraestructura hotelera importante como el pintoresco hotel que data de 1920, cercano a la estación de tren, sus restaurantes, cafeterías y bares también ofrecen un servicio excelente, brindando una estadía confortable al turismo.

Por otra parte, la estadía en la ciudad brinda la posibilidad de conocer las regiones que forman la Provenza y el Languedoc, contando además con aeropuerto propio algo que facilita enormemente la llegada de los viajeros.

Ruta de los cátaros

En la región de Languedoc Rosellón se encuentra la ciudad de Carcassonne, capital del departamento de Aude, muy cerca de Toulouse, que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad en 1997.

Es una sensación indescriptible verla aparecer ante nuestros ojos. Sobre la colina majestuosa la ciudad medieval nos recibe junto con el río Aude que corre a su alrededor, con sus murallas y torreones que en el pasado resistieron cientos de asaltos.

Íntimamente ligada a la historia de los cátaros (movimiento religioso de carácter gnóstico), Carcassonne es en la actualidad una de las ciudades que forma parte de la ruta turística de los cátaros, debido a que durante mucho tiempo sus habitantes se encontraron divididos en sus creencias. Unos fieles a la Iglesia Católica Romana y otros a catarismo.

En esa época estas ideas fueron consideradas herjías y los cátaros fueron perseguidos y casi totalmente exterminados, siendo las murallas de Carcassonne mudos testigos de las acciones que los religiosos católicos realizaron contra los cátaros.

Para acceder a la ciudad se debe pasar primero bajo la Barbacana de San Luis donde podremos contemplar el busto de la princesa Carcass, luego atravesaremos la puerta de Narbona. Una vez dentro de la ciudad encontraremos la Rue de Cross Mayreville con tiendas típicas para comprar todo tipo de productos tradicionales de la región.

Siguiendo el recorrido hallaremos la Plaza Marcou, la Rue do Plo y a un lado la Rue Trencavel. Llegamos así a la antigua catedral y ahora  Basílica de St. Nazaire con su bella torre estilo gótico.

Precisamente en la Basílica es donde se encuentra la Piedra del Sitio, la que manifiesta una buena parte de la terrible historia que vivieron los cátaros cuando fueron sitiados en Carcassonne. Puede también subirse hasta la torre de la Basílica , desde donde la vista es espectacular.

Visitar el Castillo Comtal es un punto obligado del itinerario. Esta construcción es realmente una fortaleza dentro de la ciudad, ya que se encuentra rodeada con sus propias murallas, un foso y torreones.

En  Carcassonne existen varias plazas pequeñas donde pueden disfrutarse los exquisitos platillos de la culinaria francesa, tanto dulces como salados.

Esta ciudad posee una doble muralla y entre las dos se encuentra el llamado Paseo de las Lizas donde en la antigüedad se realizaban diversidad de competencias y torneso.

Por último y antes de salir de Carcassonne es imprescindible tomar unas  buenas fotografías del lugar para guardar de recuerdo de esta ciudadela tan bonita, misteriosa y extraordinaria como no existe otra en el mundo.

Languedoc-Rosellón

La región francesa de Languedoc-Rosellón comprende cinco departamentos Aude, Gard, Hérault, Lozère y Pirineos Orientales encontrándose ubicada al suroeste de Francia entre el Monte Lozère y el Maciso de Canigou.

Se caracteriza por tener un clima suave y soleado con una increíble diversidad de paisajes y donde tendremos la posibilidad de emprender diferentes destinos.

Con un bellísimo litoral preservado, un patrimonio cultural inmenso, ciudades pintorescas y una gastronomía de alta calidad, son apenas algunas de las tantas cualidades de esta región.

Protagonista de cientos de acontecimientos históricos,  visitarla y recorrela representa hacer un viaje hacia el pasado, del que participan castillos, ruinas, fortalezas y abadías, combinando distintas épocas y estilos como el románico y el barroco.

Sus viñedos pueden verse por toda la región del Languedoc haciendo de esta zona de Francia una de las grandes áreas vitivinícolas del mundo, que compiten a la par con las mejores denominaciones en vinos.

Sus bellos paisajes alternan bonitas playas, lagunas, mesetas y montañas, excelentes para la práctica de varios deportes y para quienes gustan del arte y la arquitectura, hallarán aquí lugares maravillosos con numerosos monumentos históricos.

Así, en Aude podremos disfrutar conociendo sus cuevas prehistóricas, abadías y castillos, en Gard hallaremos sitios como el Macizo de Cévennes excelentes para la práctica de senderismo, el popular Puente del Gard y la hermosa ciudad romana de Nimes.

Ya en Hérault su naturaleza montañosa, sus playas y sus centros turísticos nos darán la posibilidad de un merecido descanso disfrutando del sol y el mar, y conociendo la capital de Languedoc-Rosellón, la ciudad de Montpellier.

En los Pirineos Orientales podremos optar por las montañas, bosques y playas y en Lozère visitar el monte que lleva su nombre  y quedar fascinados por los bellos bosques de La Margeride y las generosas gargantas del Tam.

En definitiva, toda la región de Languedoc-Rousillon nos ofrece la oportunidad de desarrollar diversas actividades y optar entre una enorme cantidad de propuestas interesantes.

Ciudades

Lugares para visitar