Cahors, ciudad para disfrutar

Situada en el departamento de Lot en la región de los Pirineos Medios, Cahors es una bonita y pintoresca ciudad que puede complacer los más diversos gustos de quienes la visitan, ya que en ella encontrarán arte y cultura, monumentos antiguos, historia y una gastronomía inigualable, que nos permitirá descubrir delicias como la trufa y el vino negro.

Cahors, es una ciudad pequeña y se encuentra rodeada en tres de sus lados por el río Lot y el monumento con mayor fama de la ciudad es el Puente Medieval Valentré, con seis arcos y tres torres, que tenía como misión en la antiguedad defender la ciudad de sus enemigos, encontrándose en la actualidad abierto sólo para peatones.

Su barrio medieval nos invita a recorrer sus estrechas calles y escondidos rincones donde parecen existir infinidad de misterios muy bien guardados. La Catedral de St-Étienne de estilo oriental es poseedora de las cúpulas más grandes de toda Francia.

Sus actividades culturales son múltiples y en los meses de verano se realizan variados festivales y  fiestas tradicionales donde pueden degustarse platillos típicos de la zona  acompañados de su delicioso vino frances.

El mercado más grande de esta región se encuentra en Cahors y funciona los miércoles y sábados en la parte antigua de la ciudad cercana a la catedral. Merece una visita ya que además de muy pintoresca ofrece excelentes productos locales como quesos y vinos de la zona.

Cahors nos permite disfrutar de sus tiendas, cafés, restaurantes, museos, galerías y su hermosa arquitectura histórica.

Este es un sitio donde la naturaleza puede disfrutarse a pleno, practicando senderismo, caminadas, excursiones en barco, montar a caballo y ciclismo de montaña.

Otra visita interesante es conocer alguna de las bodegas que existe en los alrededores, donde además de degustar deliciosos vinos podremos delitarnos con su exquisito foie gras.

Una ciudad bella y encantadora con todo lo necesario para disfrutar una jornada inolvidable en la bella Cahors.

Foto: Fuente Flickr

Lugares para visitar

Saint Bertrand de Comminges

Los Pirineos de Francia se caracterizan por sus bellos paisajes y sus pintorescos pueblos con cientos de años de historia y cultura, que podremos conocer y admirar en una visita que de seguro quedará en nuestro recuerdo.

Así, hoy llegamos hasta el pequeño poblado de Saint Bertrand de Comminges, que pertenece al Departamento de la Haute Garona.

Tres grandes puertas de entrada nos reciben como visitantes que admiramos encantados este bello pueblo fundado por Pompeyo en el año 72 d.C.

Con apenas unos doscientos habitantes este poblado es sin embargo,  visitado durante todo el año por estar en el camino de Santiago de Compostela.

En su fundación llevó como nombre el de Lugdunum Convenarum y tras sus muros se encuentra una catedral con más de 2000 años de historia y varios monumentos para visitar en el poblado entre los cuales se destacan:

  • La Catedral de Santa María, de estilo románico,  lamentablemente han sido destruidos el coro y un área de la nave principal, permaneciendo solamente el tímpano del campanario, la bovedilla del claustro y la puerta. Siendo su sala más célebre el Pilar de los Evangelistas.
  • La Gruta de Gargas: Un lugar increíble que se encuentra a unos kilómetros de la Basílica de Saint-Brertrand de Comminges y debe su fama a que en sus paredes se encuentran pinturas de manos mutiladas. Las manos son de niños y adultos y la técnica para pintarlas fue aplicar la mano sobre la pared y luego salpicar con pigmentos de diversos tonos. En este caso las de Gargas son en color negro y rojo.
  • La Basílica Románica de Saint Just de Valcabrere construida en el siglo XII.
  • Les Olivétains: Un centro dedicado a la cultura y al turismo de la zona.
  • La Villa de Lugdunum Convanae un lugar donde además de foros existen termas, se encuentra en las afueras del pueblo.

Este es un sitio que cobra mucha vida en el verano con la llegada de los turistas y durante julio y agosto cuando se realiza una celebración con conciertos de música clásica en la Basílica de Valcabrère y también en la Catedral de Saint Bertrand.

Un lugar imperdible para quienes aman el arte, la historia y las leyendas de pueblos encantadores que nos hacen revivir el pasado y la historia.

Foto: Fuente Viso Terra

La Couvertoirade

Los paisajes del Pirineo Francés se caracterizan por ser simples y bellos exponentes de pequeños pueblos medievales,  que al recorrerlos nos hacen vivir aquellas épocas de caballeros y templarios.

La Couvertoirade es uno se esos pintorescos poblados medievales situado en el mismo corazón del Larzac, a unos 800 metros de altitud,  y perteneciendo precisamente a lo época de hospitalarios y templarios, contando hoy con menos de doscientos habitantes en la aldea.

Este pintoresco sitio tiene como característica distintiva el ser completamente peatonal, por estar rodeado de murallas.

Antiguas y bonitas casas adornadas con preciosos dinteles nos acompañarán en  toda la ciudad.

Couvertoirade significa agua cubierta y le fue puesto ese nombre a la ciudad por la existencia de diversas cavidades formadas de manera natural donde era almacenada el agua.

Es una experiencia diferente entrar en este pueblo y encontrarse con sus calles donde se puede caminar libremente reviviendo épocas pasadas, conociendo las historias del poder de los Templarios y la vida y quehaceres de los Hospitalarios.

Conoceremos un fantástico castillo al que se accede por una de las puertas que se encuentra en la muralla, construido por los Templarios en el siglo XV sobre una prominencia rocosa donde fue creándose a sus pies este bello pueblo que es Couvertoirade.

Lamentablemente del castillo sólo ha quedado una parte ya que han desaparecido los dos pisos superiores, pero igual puede admirarse su belleza e imaginárselo en su época de esplendor. Lo mismo ha ocurrido con su iglesia que fuera edificada en el Siglo XIV y de la cual sólo quedan ruinas.

Por suerte el resto de este bellísimo pueblo se encuentra en un estado de conservación excelente, lo que nos permitirá poder imaginar cómo sería la vida en una ciudad medieval.

Couvertoirade, un lugar que seguro quedará en nuestro recuerdo por su belleza y la hospitalidad de sus pobladores.

Foto: Fuente Cardamome

Mirepoix un pueblo con encanto

Al sur de Francia podemos encontrar además de bellos paisajes, pueblos pequeños en cuanto a territorio, pero grandes en relación a sus bellezas e historia.

Así llegamos a la ciudad de Mirepoix en la región de Midi-Pyrénées, un bello poblado medieval con un maravilloso paisaje que le sirve de marco, donde el cultivo principal es la vid.

La primera ciudad de Mirepoix se encontraba en la margen derecha del Río Hers, pero una súbita crecida de sus aguas produjo la inundación y destrucción total de la ciudad. Por ello, la misma fue totalmente reconstruida pero sobre el margen izquierdo del río.

Es un sitio encantador que conserva casi intacta toda su esencia medieval de fines del siglo XIII, rodeada de una muralla,  para entrar en ella se debe pasar por una inmensa puerta denominada La Porte d’Aval que se encuentra en perfecto estado de conservación desde 1372 año en que fuera construida.

Una vez dentro de la ciudad nos encontraremos con la Plaza Mayor rodeada de casas pintadas de alegres colores construidas en adobe y madera montadas sobre una especie de galerías talladas con esculturas y algunos entramados todos de los siglos XIII a XV.

Como todo poblado medieval se destacan sus bonitos monumentos e iglesias como la Catedral de estilo románico gótico de San Mauricio, edificada entre los siglos XII y XIII, con una inmensa nave central que es la más ancha de las catedrales góticas de Francia y la segunda más amplia que existe en Europa.

La Casa de los Cónsules, denominada así porque en la época además de ser elegidos los cónsules entre los pobladores de la ciudad,  también se les otorgaba a éstos el derecho de construir su propia vivienda, que además hacía las veces de tribunal, consejo y prisión. Este edificio tiene como característica importante una viga de madera de unos 12 metros de longitud que sirve de sustento al porche y a 104 esculturas talladas todas en la madera del mismo edificio.

En las afueras de la ciudad se encuentra el Castillo de Terride el más antiguo que existe en Mirepoix ya que su construcción se remonta al año 960.

Restaurantes y bellas terrazas siempre muy animadas, elegantes tiendas donde comprar delicados recuerdos de viaje rodean la gran plaza, punto neurálgico donde transcurre la vida de la ciudad y sus pobladores.

Un bello lugar para una escapada de fin de semana que nos permitirá conocer este y otros pueblos tan encantadores que existen en Francia.

Foto: Fuente Oszerrigueltaires

Rocamadour, santurarios, capillas e iglesias

Francia es un país de contrastes por un lado París con todo su glamour, intensidad y belleza y por el otro pequeños y pintorescos pueblos que parecen salidos de una postal de viaje.

Así es Rocamadour un hermoso poblado del departamento de Lot al sureste de Francia en la región de Midi-Pyrénées, que además de su belleza natural llama la atención el hecho de que se encuentra como suspendido de los acantilados.

Pintorescas casas que escalonadamente hacen un camino hacia el cielo, este poblado es una excelente opción para visitar en un viaje de turismo rural de fin de semana.

Famoso por albergar el Santuario de Santa María de Rocamadour más de un millón de visitantes llegan hasta aquí todos los años cumpliendo promesas y demostrando su fe.

Formado por un castillo, siete santuarios y una interminable escalera con 250 peldaños, es también la parada obligada de muchos peregrinos que llegan al lugar siguiendo el Camino de Santiago.

Historias antiguas y misteriosas rodean el pasado de Rocamadour donde podremos descubrir el encanto de antiguas capillas e iglesias y adentrarnos en la Cripta de San Amador que se encuentra totalmente construida en la roca.

Desde un mirador natural que lleva por nombre L’Hospitalet podremos disfrutar de una vista panorámica del pueblo y su llamativa construcción vertical y en lo alto del acantilado se encuentra Le Fort, la fortaleza que durante siglos tuvo como misión custodiar y defender los santuarios y tesoros del lugar.

Para acceder al santuario es necesario utilizar el teleférico que nos llevará hasta es castillo y de allí bajaremos hasta Michelet donde hallaremos los santuarios, que durante siglos recibieron peregrinaciones provenientes compuestas por fieles de todos los lugares del mundo y de todas las clases sociales, como el Rey Enrique II de Inglaterra, Alfonso III de Portugal y Luis XI de Francia.

Luego de subir la magnifica escalera se llega al centro religioso que se encuentra rodeado de iglesias y capillas construidas en la piedra.

En la Capilla de Notre Dame podremos admirar la imagen de la virgen negra Santa María de Rocamador, tallada en madera en el siglo XII, que debe su color oscuro al hollín de las velas que los peregrinos dejan junto a ella. También descubriremos la Cripta de San Amador totalmente construida en la roca.

En el casco antiguo de la ciudad que se encuentra a los pies del santuario nos brinda una vista con detalles del medioevo, siendo una única calle en la que encontraremos tiendas para llevarnos algún recuerdo del lugar.

Otra diversidad de atracciones nos sorprenderán como el Bosque de los Monos, el Peñón de las Águilas, el Museo del Juguete Antiguo y la Casa de las Abejas, son sólo algunos ejemplos.

Y luego de haber visitado todas estás bellezas nada mejor que hacer una parada en alguno de los restaurantes de la zona para disfrutar de sus sabores con una culinaria rica en perfumes y sabores, el famoso foie gras, el queso de cabra “el Rocamadour”, las trufas y setas harán las delicias de todos.

Foto: Fuente Flickr